¿Es eficiente el sistema de depuración de aguas?

aguas residuales

Hasta tres millones de españoles en la actualidad no cuentan con sistemas adecuados de tratamiento de aguas residuales, según el  Centro de Nuevas Tecnologías del Agua.

 

En su último estudio sobre el sistema de depuración de las aguas residuales urbanas que se realiza en España, la OCU (Organización de Consumidores y Usuarios) concluye que a pesar de que se procura un tratamiento suficiente en los grandes núcleos urbanos, este resultado no es extrapolable a las poblaciones de menor tamaño.

 

El vertido de las aguas depuradas analizadas no amenaza a la salud de la población, sin embargo la OCU advierte que pueden provocar daños en la fauna y la flora de las zonas afectadas.

Las aguas vertidas por muchas depuradoras siguen conteniendo grandes cantidades de nitratos y fosfatos, que vertidos en los ríos favorecen la proliferación de algas en detrimento del ecosistema. La OCU denuncia que la normativa vigente es insuficiente, ya que únicamente obliga a eliminar estas sustancias cuando se vierten en zonas declaradas “sensibles”.

Las depuradoras August son sometidas a análisis periódicos

Las depuradoras August eliminan casi en su totalidad este tipo de elementos en sus efluentes,  consiguiendo así respetar al máximo el entorno donde son vertidos, siendo además estas aguas reutilizables para el riego de jardines y zonas de cultivo. Asimismo son sometidas a análisis periódicos en los laboratorios más prestigiosos del mundo, que garantizan su eficiencia mediante los Certificados CE EN 12566-3+A2, Veolia y TIC.

La OCU además comprobó los niveles de otras sustancias químicas tóxicas para el ecosistema o perjudiciales para la salud en las aguas ya depuradas, donde encontró residuos de alquifenoles, provenientes de detergentes o de la fabricación plásticos y textiles;  plaguicidas y cantidades significativas de residuos de fármacos como antibióticos y antiinflamatorios. Estos elementos son muy perjudiciales para el ecosistema ya que consiguen que las bacterias que habitan en el agua muten y se hagan resistentes a estas medicinas, con su inmediata consecuencia sobre la salud de las personas.

Aunque la OCU resalta que no existe ningún problema sanitario en cuanto a los contaminantes básicos, como los sólidos en suspensión o la presencia de materia orgánica.